Control de calidad en ejecución: inspecciones, ensayos y trazabilidad en obra
En edificación, el control de calidad tiene una diferencia respecto a otros sectores: no hay posibilidad de retirar el producto. Un forjado mal ejecutado no se cambia, se refuerza o se demuele. Por eso el control se ejerce durante la ejecución y no sobre el resultado.
El Plan de Control de Calidad
El CTE exige un Plan de Control que forma parte del proyecto y que define, para cada unidad relevante, qué se controla, con qué frecuencia y con qué criterio de aceptación o rechazo.
Se estructura en tres bloques:
- Control de recepción de productos. Documentación, marcado CE y declaración de prestaciones de lo que llega a obra.
- Control de ejecución. Verificación de que las unidades se ejecutan conforme a proyecto y normativa.
- Control de la obra terminada. Pruebas de servicio de las instalaciones y del edificio.
Un Plan de Control genérico, sin adaptar a la obra concreta, deja huecos justo donde esa obra tiene sus particularidades.
Ensayos de estructura
Desde noviembre de 2021 el Código Estructural (RD 470/2021) sustituye a la EHE-08 y a la EAE, y es la referencia para hormigón y acero.
Hormigón. Toma de probetas según los lotes definidos, con rotura a compresión a 7 y 28 días. Además, control de la consistencia mediante cono de Abrams en el momento de la descarga. Cada acta debe identificar el elemento hormigonado: sin esa identificación, el ensayo no acredita nada porque no se sabe a qué corresponde.
Acero. Certificados de fabricante, y ensayos de doblado-desdoblado y características mecánicas según lo previsto en el Plan.
Ferralla. Comprobación previa al hormigonado de diámetros, separaciones, longitudes de anclaje y solape, y especialmente de los recubrimientos, que condicionan directamente la durabilidad del elemento.
Movimiento de tierras y cimentación
Control de la compactación de rellenos mediante ensayos Proctor y determinación de densidad in situ, con la frecuencia que fije el Plan.
En cimentación profunda, control de la ejecución de pilotes o pantallas: longitudes reales alcanzadas, volúmenes de hormigón consumidos frente a los teóricos y registro de incidencias durante la perforación.
Puntos de inspección: parar antes de tapar
Los puntos de espera son momentos en los que la ejecución se detiene hasta que la dirección facultativa verifica y autoriza continuar. Los habituales:
- Fondo de excavación, antes de hormigón de limpieza.
- Ferralla montada, antes de hormigonar.
- Instalaciones enterradas, antes de rellenar.
- Impermeabilizaciones, antes de proteger.
- Instalaciones vistas, antes de cerrar falsos techos.
- Aislamientos, antes de trasdosar.
Cada uno debe quedar documentado con acta y fotografía identificada.
Pruebas de servicio
Antes de la recepción, se comprueba el comportamiento real del edificio:
- Estanqueidad de cubiertas, mediante inundación o riego continuo según tipología.
- Estanqueidad de fachadas frente a agua y viento cuando el proyecto lo requiere.
- Presión en fontanería y estanqueidad en saneamiento.
- Puesta en marcha de climatización y ventilación, con medición de caudales.
- Verificación de las instalaciones de protección contra incendios.
Trazabilidad: del ensayo al Libro del Edificio
La trazabilidad consiste en poder recorrer el camino inverso: desde un elemento construido hasta el lote de material, el acta de ensayo, la fecha de ejecución y el equipo que lo hizo.
Toda esa documentación acaba integrándose en el Libro del Edificio, previsto en el artículo 7 de la LOE, que se entrega a la propiedad junto con las instrucciones de uso y mantenimiento.
No es un requisito formal sin consecuencias. Durante los plazos de garantía de la LOE —un año para acabados, tres para habitabilidad y diez para elementos estructurales—, esa documentación es lo que permite determinar qué pasó, cuándo y quién responde. Una obra sin trazabilidad deja a todas las partes discutiendo sobre recuerdos.
¿Buscas una constructora con control de calidad documentado? Cuéntanos tu proyecto.